A menudo se habla de la adolescencia como una «etapa de transición», como si fuera un simple pasillo por el que todas las personas jóvenes pasan de la misma manera y que hay que cruzar rápido para llegar a la vida adulta. En Espacio Insight entendemos la adolescencia como el terreno donde se asientan los cimientos de quiénes somos y seremos en el futuro. Y en ese terreno, la autoestima es una de las herramientas con las que se construye todo lo demás. Sin embargo, cuando se habla de autoestima hay un error muy común, nos han vendido que tener una «buena autoestima» es quererse mucho y estar siempre seguro de uno mismo, pero probablemente esto se encuentre bastante lejos de la realidad. En la adolescencia, la autoestima es, en gran parte, una negociación interna y constante entre cómo nos vemos y cómo creemos que nos ven los demás.

En este proceso, la autoestima se ve comprometida y para entender qué ocurre, debemos mirar más allá de la superficie. No se trata solo de «hormonas» y “cambios aleatorios”, la realidad es que hay algunos factores estructurales que agitan la percepción del valor propio que merece la pena mencionar, a saber:
- La Tiranía de la Comparación: Antes nos comparábamos con los diez compañeros de clase; ahora, los adolescentes se comparan con el feed infinito de Instagram o TikTok. La comparación ya no es con el vecino, sino con una versión filtrada y ficticia de la realidad.
- El Cerebro en Obras: El área del cerebro encargada del juicio social y la sensibilidad al rechazo está a pleno rendimiento, mientras que la corteza prefrontal (la que pone orden y lógica) aún está terminando de conectarse.
- La Pertenencia como Supervivencia: Para un adolescente, ser aceptado por el grupo no es un capricho, es una necesidad biológica. El miedo al rechazo se siente como una amenaza real a la integridad personal.
En todos estos factores iremos profundizando en las próximas entregas de este blog, si eres padre, madre o educador, probablemente sientas la urgencia de «arreglar» la autoestima de tu hijo/a. Pero la autoestima no se regala, se construye. El mejor acompañamiento no es evitarles el dolor e intentar protegerlos, sino estar ahí cuando el mundo les diga que «no son suficientes» y recordarles que su valor no depende de un “like” en su red social de referencia, de una nota en clase, de un rechazo amoroso o de encajar en un molde.
La adolescencia es ese momento donde uno descubre que estar vivo es, a veces, una experiencia compleja. Y está bien. No buscamos adolescentes perfectos, buscamos adolescentes que se atrevan a explorar el mundo, sentir y ser reales, con sus luces y sus sombras.
Si sientes que el ruido externo está apagando demasiado tu voz interna, o si como padre/madre ves que el sufrimiento de tu hijo/a está bloqueando su camino, recuerda que comprender es el primer paso. En Espacio Insight La Orotava, estamos para ayudarte a mirar hacia dentro.




